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Queridos estudiantes,
Nuestra cuarta unidad abarcará los temas del romanticismo, realismo y naturalismo, con un enfoque en el contexto histórico: La guerra de independencia y las Guerras de Emancipación, así como la literatura representativa de estos movimientos en la época en España e Hispanoamérica. Durante esta unidad leeremos diversos géneros literarios importante en la literatura española; la poesía, el cuento y la novela realista.
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ROMANTICISMO: PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX. POESÍA ROMÁNTICA

EL SIGLO XIX

 

INTRODUCCIÓN AL CONTEXTO SOCIO-HISTÓRICO

 

A. La primera mitad del siglo XIX

 

Las consecuencias de la Revolución Francesa se dejaron sentir durante todo el siglo XIX: el que se hubieran podido cambiar en Francia las bases sociales y políticas del Antiguo Régimen puso sobre aviso a los estamentos privilegiados de los demás países, que adoptaron una actitud defensiva ante cualquier intento de oponerse a su posición dominante. Esta situación marca los avatares políticos de la primera mitad del siglo XIX, en la que se suceden los enfrentamientos políticos entre los partidarios del Antiguo Régimen, que se resiste a desaparecer, y los defensores de un liberalismo que pretende cambiar las viejas estructuras sociales, pero que pronto se ve sobrepasado por los incipientes movimientos obreros.

 

En Francia, las contradicciones dentro del proceso revolucionario llevaron al poder a Napoleón Bonaparte, quien, fruto de sus conquistas militares, llegó a formar un imperio que se extendió por gran parte de Europa. Sin embargo, la gran potencia económica de la época era Inglaterra, único lugar donde se había producido una verdadera revolución industrial. En Europa Central, Austria seguían siendo la gran potencia, pero entre los disgregados estados alemanes e italianos fue extendiéndose la idea de la unificación, impulsada por los liberales. Entre tanto, Rusia vivía todavía en condiciones semi-feudales, y los Estados Unidos prosiguieron su expansión territorial y demográfica.

 

En España, los numerosos errores diplomáticos de Godoy y las rivalidades entre Carlos IV y su hijo Fernando VII conducen a la invasión francesa de 1808: comienza la Guerra de la Independencia. La llegada de los franceses, que colocan en el trono a José I, provoca la división entre los españoles. Las Cortes de Cádiz aprobaron la Constitución de 1812, de signo inequívocamente liberal, pero el nuevo rey Fernando VII, a su llegada en 1814, hace caso omiso de la Constitución y comienza un periodo de gobierno absolutista. Tras su muerte en 1833, se produce una guerra civil entre los absolutistas o carlistas, que se muestran partidarios de que la sucesión al trono recaiga en Carlos, hermano de Fernando VII, y los liberales, que apoyan a la hija del rey, la futura Isabel II. Vencen los “isabelinos”, pero, dada la minoría de edad de la princesa, ejerce de regente su madre, María Cristina, hasta 1840. En este periodo se dan los primeros pasos hacia la instauración de un régimen liberal: la medida más importante es la desamortización de los bienes eclesiásticos impulsada por el ministro Mendizábal.  

    

La primera mitad del siglo XIX en Europa se cierra con nuevas e importantes convulsiones: las revoluciones de 1848. Muy significativa es la participación de las masas obreras en estas revueltas: es justamente en este clima social y en este año cuando Kart Marx y Friedrich Engels publican elManifiesto Comunista”.  Pero las reivindicaciones obreras no son atendidas y se produce una honda fractura entre el liberalismo burgués y los movimientos obreros.

 

EL ROMANTICISMO

 

   Se conoce con el término Romanticismo el movimiento cultural que se opone a los principios característicos de la Ilustración y que es el resultado de la profunda crisis social e ideológica de un mundo en acelerado cambio. La crisis de los seguros valores tradicionales, la despersonalización del individuo dentro de la nueva sociedad industrial, el auge del materialismo y la tecnificación conducen a dos actitudes opuestas: el rechazo de la nueva sociedad (sea añorando un pasado perdido, sea forjando mundos ideales) o la reivindicación de un progreso más acentuado que permita configurar una nueva sociedad en la que tengan cabida la fantasía, la espiritualidad, la libertad y la justicia.

Los orígenes del Romanticismo hay que buscarlos en el siglo XVIII, sobre todo en la filosofía y la cultura alemanas. Se produce allí un movimiento llamado Sturm und Drang, que propugna la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revaloriza la expresión artística de los sentimientos y de las vivencias. Esta sensibilidad prerromántica se manifiesta bien pronto en Inglaterra y, con mayor o menor intensidad, se extiende por toda Europa. Las peculiares circunstancias históricas y políticas que atraviesa España durante la primera mitad del siglo XIX son las que explican el tardío desarrollo que el movimiento romántico tiene en la literatura española.

    Rasgos característicos del Romanticismo son los siguientes:

 

1. Irracionalismo: se niega que la razón explique por completo la realidad. El mundo es, en su esencia, un misterio; ya no hay certezas absolutas y no sirven las respuestas tradicionales a los interrogantes que la realidad ofrece.

2. Subjetivismo: si la razón tiene sus límites, son necesarias otras formas de conocimiento, que para los románticos son la intuición, la imaginación y el instinto.

3. Idealismo: el romántico siente predilección por lo absoluto, por lo ideal. El choque entre sus anhelos y la realidad prosaica produce en el artista romántico un hondo desengaño y un hastío vital que lo llevan a rebelarse contra las normas morales, sociales, políticas y religiosas.

4. Individualismo: el artista romántico tiene una conciencia aguda y dolorosa de la propia personalidad, de ser distinto a los demás, y afirma constantemente ese yo frente a todo lo que le rodea. Es un genio dedicado por entero a la creación: la obra de arte es el resultado de un momento de inspiración que refleja la valía de su autor.

5. Evasión: el romántico puede optar por huir de la realidad inmediata recreando épocas pretéritas, como la Edad Media, o lugares lejanos o exóticos, como Oriente, América…También puede escapar refugiándose en sí mismo, lo que justifica la preferencia por lugares solitarios, como castillos, cementerios, jardines, etc. Una forma extrema de evasión es el suicidio.

6. Naturaleza dinámica: el artista romántico representa la Naturaleza en forma dramática, en movimiento y con preferencia por la ambientación nocturna. La naturaleza se identifica con los estados de ánimo del creador.

7. Nacionalismo: se forja el concepto de pueblo como entidad a la que pertenecen individuos que comparten una serie de rasgos comunes: lengua, costumbres, folclore, leyes…De ahí el interés por conocer lo que tiene de particular el espíritu de cada nación.

 

LA POESÍA ROMÁNTICA

 

Durante la primera mitad del siglo XIX, la poesía refleja el proceso de transición desde la estética neoclásica hasta la romántica. Gran parte de este periodo sigue dominada por las figuras de poetas ilustrados, como Alberto Lista o Manuel José Quintana.

El triunfo de la poesía romántica se produce en los años treinta, tras la muerte de Fernando VII.  Los textos poéticos siguieron difundiéndose por la tradicional vía oral (tertulias, actos solemnes) y por los habituales medios escritos (pliegos sueltos, libros, manuscritos), pero la poesía encuentra ahora un nuevo medio de difusión: los periódicos y las revistas.

 

a) Poesía narrativa relata en verso diversos sucesos históricos, legendarios o puramente inventados. El estudiante de Salamanca y El diablo mundo de Espronceda; Granada. Poema oriental de José Zorrilla;Romances históricos del duque de Rivas.

 

b) Poesía lírica expresa en sus versos temas característicos del Romanticismo: los sentimientos, la melancolía, el hastío de la vida, el amor, la mujer, el ideal, etc. Son rasgos significativos de la poesía romántica la mezcla de géneros y la polimetría; la principal novedad es el uso de la escala métrica, que consiste en aumentar o disminuir gradualmente la medida de los versos a lo largo del poema.

 

JOSÉ ZORRILLA: Es el escritor más representativo del tradicionalismo español y el más conocido de su tiempo. Su poesía se bifurca en dos direcciones: la lírica y la narrativa (a la que dio el nombre genérico de leyendas), y es muy variada temática y métricamente; Zorrilla cambia de registro poético con facilidad, maneja con soltura los diferentes estilos, posee un gran sentido del ritmo y un dominio absoluto de los efectos verbales o recursos retóricos. Todo ello explica su influencia en la literatura española posterior.

 

JOSÉ DE ESPRONCEDA: Nació en 1808 en Badajoz, estudió en Madrid y pronto mostró interés por la política y la literatura. Vivió en Portugal, Inglaterra y Francia, época en la que inicia sus relaciones amorosas con Teresa Mancha. A su vuelta a Madrid, en 1833, abandera un Romanticismo liberal exaltado. Sus últimos años son muy agitados; muere en 1842.

   En su obra poética se produce una clara evolución que permite dividirla en:

a) Poesía de corte neoclásico: se corresponde con textos juveniles. El Pelayo

b) Poesía de la etapa del exilio: el más significativo de los influjos de esta nueva etapa es el ossianismo. Se conoce con ese nombre un tipo de literatura que parte de los escritos de Ossian, un falso poeta gaélico de la Antigüedadinventado por un escritor escocés del XVIII, James Macpherson. Himno al sol”.

c) Poesía romántica: produce sus frutos más logrados cuando evoluciona hacia el Romanticismo liberal en el que abundan los tonos sociales. Dentro de esta última orientación escribe tanto poemas líricos (“Canción del pirata”, “El verdugo”, “El reo de muerte”, “A Jarifa en una orgía”) como narrativos (El estudiante de Salamanca”, “El diablo mundo).

 

- “El estudiante de Salamanca” (1840) cuenta la historia de don Félix de Montemar, cínico don Juan en la Salamanca del siglo XVII, quien, tras seducir y abandonar a Elvira, que muere de dolor, mata en duelo al hermano de la fallecida. Finalmente, persigue en una tétrica noche a una fantasmal dama, que resulta ser el esqueleto de Elvira, con quien contrae un matrimonio macabro y acaba bailando una danza horripilante, rodeado de espectros.

 

El diablo mundo incluye, en la segunda parte, el “Canto a Teresa”, conmovedora elegía por la muerte de su amada, que nada tiene que ver con la historia central (un anciano desengañado de la vida se transforma en el joven Adán, que desconoce el mundo).

 

"Canción del Pirata" 

José de Espronceda
(1808–1842)

 

 

Con diez cañones por banda, 
Viento en popa, a toda vela,
No corta el mar, sino vuela 
Un velero bergantín:

 

Bajel pirata que llaman, 
Por su bravura, el Temido, 
En todo mar conocido 
Del uno al otro confín.

 

La luna en el mar dela, 
En la lona gime el viento,
Y alza en blando movimiento 
Olas de plata y azul;

 

Y ve el capitán pirata, 
Cantando alegre en la popa, 
Asia a un lado, al otro Europa, 
Y allá a su frente Estambul.

         

              «Navega, velero mío,
                    Sin temor;
          Que ni enemigo navío, 
          Ni tormenta, ni bonanza 
          Tu rumbo a torcer alcanza, 
          Ni a sujetar tu valor.

                   

               »Veinte presas
                    Hemos hecho
                    A despecho
                    Del inglés,
                    Y han rendido 
                    Sus pendones
                    Cien naciones 
                    A mis pies.»

 

Que es mi barco mi tesoro, 
Que es mi Dios la libertad, 
Mi ley la fuerza del viento, 
Mi única patria, la mar.

         

            «Allá muevan feroz guerra
                    Ciegos reyes
          Por un palmo más de tierra: 
          Que yo tengo aquí por mío 
          Cuanto abarca el mar bravío, 
          A quien nadie impuso leyes.
                   

                     »Y no hay playa,
                    Sea cualquiera,
                    Ni bandera
                    De esplendor,
                    Que no sienta
                    Mi derecho,
                    Y dé pecho
                    A mi valor.»

 

Que es mi barco mi tesoro, 
Que es mi Dios la libertad, 
Mi ley la fuerza del viento, 
Mi única patria, la mar.

         

          «A la voz de “¡barco viene!”
                    Es de ver
          Cómo vira y se previene
          A todo trapo escapar;
          Que yo soy el rey del mar,
          Y mi furia es de temer.

                   

                 »En las presas
                    Yo divido
                    Lo cogido 
                    Por igual.
                    Sólo quiero 
                    Por riqueza 
                    La belleza 
                    Sin rival.»

 

Que es mi barco mi tesoro, 
Que es mi Dios la libertad, 
Mi ley la fuerza del viento, 
Mi única patria, la mar.

         

«¡Sentenciado estoy a muerte!
                    Yo me río:
          No me abandone la suerte
          Y al mismo que me condena, 
          Colgaré de alguna antena,
          Quizá en su propio navío.

                   

                     »Y si caigo,
                   ¿Qué es la vida?
                    Por perdida 
                    Ya la di,
                    Cuando el yugo
                    Del esclavo, 
                    Como un bravo,
                    Sacudí.»

 

Que es mi barco mi tesoro, 
Que es mi Dios la libertad, 
Mi ley la fuerza del viento, 
Mi única patria, la mar.

         

             «Son mi música mejor Aquilones:
                    El estrépito y temblor
          De los cables sacudidos, 
          Del negro mar los bramidos 
          Y el rugir de mis cañones

                   

                    »Y del trueno
                    Al son violento
                    Y del viento
                    Al rebramar,
                    Yo me duermo 
                    Sosegado,
                    Arrullado
                    Por el mar.»

 

Que es mi barco mi tesoro, 
Que es mi Dios la libertad, 
Mi ley la fuerza del viento, 
Mi única patria, la mar.