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Los arquetipos
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Los arquetipos [1]

         Los seres humanos ante los problemas políticos, sociales y filosóficos esperamos que un “héroe” exterior o superior a nosotros nos resuelva estos problemas. Todos y cada uno de nosotros debemos emprender nuestras propias travesías.

        Los mitos del héroe de cualquier cultura o individuo nos dicen qué atributos son percibidos como lo bueno, lo hermoso y lo verdadero, y por consiguiente, nos enseñan valores deseables culturalmente.

Muchos de estos cuentos son arquetípicos. Los arquetipos, tal como lo explicó Carl Jung, son modelos profundos y dominantes en la psique humana que continúan siendo potentes y permanentes con el paso del tiempo. Según Jung forman parte del inconsciente colectivo. Estos arquetipos se perciben claramente en los sueños, el arte, la literatura y en los mitos que nos parecen profundos, conmovedores, universales y aún en ocasiones aterradores. También podemos reconocerlos cuando observamos nuestras propias vidas y la de nuestros amigos.

       

 El arquetipo del inocente y del huérfano : Estos dos arquetipos que están presentes en la mayoría de la humanidad. Es de vital importancia hacer consciente cómo se manifiestan en nuestras vidas para poder avanzar hacia arquetipos de mayor autoridad y soberanía. Queremos construir un nuevo mundo, pero no podremos hacerlo desde la postura de inocente y/o de huérfano. Estos arquetipos se manifiestan de múltiples maneras y hay que estar muy atento para darse cuenta de su presencia en nosotros, en nuestro hacer, sentir y pensar.

Estos arquetipos se muestran en la mayoría de manifestaciones públicas, protestas, recriminaciones públicas, etc. Porque la energía que mueve es la indignación, la rabia, la impotencia, el malestar, la pobreza, el pobre de mí, la necesidad de esperar a que algo se mueva desde fuera (el gobierno, instituciones, etc.), unas emociones y sentimientos propias de estos arquetipos. Básicamente es la actitud de esperar a ser rescatado. Esperamos a que otros nos rescaten y nos salven, de la crisis, de la injusticia, de nuestros propios problemas, etc.

 

 

Busquen ejemplos de este tipo de comportamiento que es bastante habitual. Expliquen por qué razón estos comportamientos no nos llevan a nada como personas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los arquetipos[2]

         Los seres humanos ante los problemas políticos, sociales y filosóficos esperamos que un “héroe” exterior o superior a nosotros nos resuelva estos problemas. Todos y cada uno de nosotros debemos emprender nuestras propias travesías.

        Los mitos del héroe de cualquier cultura o individuo nos dicen qué atributos son percibidos como lo bueno, lo hermoso y lo verdadero, y por consiguiente, nos enseñan valores deseables culturalmente.

Muchos de estos cuentos son arquetípicos. Los arquetipos, tal como lo explicó Carl Jung, son modelos profundos y dominantes en la psique humana que continúan siendo potentes y permanentes con el paso del tiempo. Según Jung forman parte del inconsciente colectivo. Estos arquetipos se perciben claramente en los sueños, el arte, la literatura y en los mitos que nos parecen profundos, conmovedores, universales y aún en ocasiones aterradores. También podemos reconocerlos cuando observamos nuestras propias vidas y la de nuestros amigos.

 

El arquetipo del vagabundo: Es aquel que emprende el camino de buscarse a sí mismo, deja de necesitar ser aceptado por los demás y ya no trata de complacer a los demás. Sabe renunciar. Su tarea es saber quién es, escucharse a sí mismo.

El vagabundo se debe enfrentar a la tensión entre la necesidad de crecer o la tendencia a permanecer en cautiverio para satisfacer los deseos de otros, para ser aceptados. El emprender el viaje también nos puede hacer sentir culpables por estar contradiciendo lo que se espera de nosotros.

Parte de la tarea que tiene por delante es aprender a ser autónomo, construir su propia identidad, aunque suponga pasar por la soledad. El gran opositor que nos vamos a encontrar aquí es la presión cultural, la de la familia, la de la escuela, etc. Que van a intentar que nos adaptemos.

Generalmente nos quejamos de:

·       que nadie nos ama por lo que somos

·       que nos gustaría hacer esto o aquello y no hay trabajos en esa área

·       nos quejamos de que la vida es dura y aceptamos ese empleo seguro pero que no es lo que verdaderamente deseamos

El vagabundo debe aprender a gestionar la soledad y el miedo

 

En grupos busquen ejemplos que puedan representar este arquetipo y explica por qué lo son.

Algunos ejemplos literarios son: Don Quijote o cualquier otro caballero andante, El alquimista de Paulo Coehlo

 

 

 

 

 

 

 

Los arquetipos[3]

         Los seres humanos ante los problemas políticos, sociales y filosóficos esperamos que un “héroe” exterior o superior a nosotros nos resuelva estos problemas. Todos y cada uno de nosotros debemos emprender nuestras propias travesías.

        Los mitos del héroe de cualquier cultura o individuo nos dicen qué atributos son percibidos como lo bueno, lo hermoso y lo verdadero, y por consiguiente, nos enseñan valores deseables culturalmente.

Muchos de estos cuentos son arquetípicos. Los arquetipos, tal como lo explicó Carl Jung, son modelos profundos y dominantes en la psique humana que continúan siendo potentes y permanentes con el paso del tiempo. Según Jung forman parte del inconsciente colectivo. Estos arquetipos se perciben claramente en los sueños, el arte, la literatura y en los mitos que nos parecen profundos, conmovedores, universales y aún en ocasiones aterradores. También podemos reconocerlos cuando observamos nuestras propias vidas y la de nuestros amigos.

 

 

El arquetipo del  guerrero: Vivimos en una sociedad en la que predomina la manifestación de la superioridad frente a los demás, el individualismo, la supervivencia, el egoísmo, el pragmatismo, todo un conjunto de valores y cualidades que caracterizan al arquetipo del Guerrero, no obstante, son rasgos que describen al Guerrero raso, no evolucionado, incluso posiblemente todavía anclado en arquetipos anteriores como son el huérfano, el inocente, el mártir.

Sin duda, hoy en día los verdaderos Guerreros hacen falta, porque son aquellos que se atreven a enfrentarse al adversario, a combatir para defender lo justo, lo verdadero y defender a los demás si hace falta. Son los que con su fuerza ayudan a materializar cambios en nuestra sociedad. Pero necesitamos verdaderos Guerreros, no huérfanos haciendo de Guerreros. Cuando eso ocurre, hacen más daño que bien.

El guerrero debe aprender a ser firme, integro, a luchar por lo que verdaderamente merece la pena, a tender puentes no a liquidar. El guerrero debe luchar contra su dragón interior, matarlo, derrotarlo o convertirlo.

Sus dones son el coraje, la disciplina y habilidades. Nuestro guerrero interior nos llama a tener valor, fuerza e integridad; la capacidad de tener metas y persistir en ellas. Demanda un alto nivel de compromiso. Luchan por sus principios y valores. Nunca debería usar el poder de la espada, la pluma o la palabra para dañar a otros. El guerrero afronta los problemas.

El guerrero desarrollado sabe que todas las batallas son interiores, contra la pereza, irresponsabilidad, egoísmo, etc. Eligen cuidadosamente sus batallas, fijan sus metas, identifican los problemas y obstáculos y estudian como superarlos. El combate real es el último recurso. Prefieren la paz, pero no temen el conflicto. La batalla más noble se consigue cuando no se avergüenza a nadie, cuando todos han sido tratados con justicia. Son respetados por su fuerza e inteligencia.

Un guerrero no desarrollado pelea por todo, tienen miedo a perder, en la guerra mata sin remordimientos, El combate es sucio.

 

 

 

Busquen ejemplos de falsos guerreros y de verdaderos guerreros y expliquen por qué lo son.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los arquetipos [4]

         Los seres humanos ante los problemas políticos, sociales y filosóficos esperamos que un “héroe” exterior o superior a nosotros nos resuelva estos problemas. Todos y cada uno de nosotros debemos emprender nuestras propias travesías.

        Los mitos del héroe de cualquier cultura o individuo nos dicen qué atributos son percibidos como lo bueno, lo hermoso y lo verdadero, y por consiguiente, nos enseñan valores deseables culturalmente.

Muchos de estos cuentos son arquetípicos. Los arquetipos, tal como lo explicó Carl Jung, son modelos profundos y dominantes en la psique humana que continúan siendo potentes y permanentes con el paso del tiempo. Según Jung forman parte del inconsciente colectivo. Estos arquetipos se perciben claramente en los sueños, el arte, la literatura y en los mitos que nos parecen profundos, conmovedores, universales y aún en ocasiones aterradores. También podemos reconocerlos cuando observamos nuestras propias vidas y la de nuestros amigos.

 

 

 El arquetipo del mártir

 

El mártir es aquél que se sacrifica por los demás para conseguir atención y sentirse lleno. Un verdadero crecimiento sería aprender a ser generoso sin esperar nada. Este arquetipo está muy ligado a creencias religiosas. El concepto clave de este arquetipo es el sacrificio, ya que cree que con el él se redime. Los mártires creen que hay que hacer algo más que esperar a ser rescatados, hay que ganarse la salvación sufriendo y trabajando duramente. Lo que ocurre es que cuanto más se degradan y faltan al respeto, menos aprecio reciben. Los mártires pueden ocultarse tras esa máscara de buenos y generosos como una forma de evitar emprender sus viajes, descubrir quienes son. Sacrificarse por otros como escusa para no emprender el propio viaje. Debemos aprender a dar sin anularnos a nosotros mismos y a encontrar un equilibrio entre dar y recibir.

Sacrificarse por el bien común no puede ser nunca un sustituto de la atención hacia nosotros mismos. Deben aprender primero a cuidarse a sí mismos.

 

 

En grupo, busquen ejemplos de este tipo de comportamiento y expliquen por qué razón representan el arquetipo del mártir. Añadan las preguntas o comentarios que tengan al respecto de este arquetipo.

 



[1] Pearson, Carol S. El héroe interior, Editorial Mirach, S. L. Madrid 1995

[2] Pearson, Carol S. El héroe interior, Editorial Mirach, S. L. Madrid 1995

[3] Pearson, Carol S. El héroe interior, Editorial Mirach, S. L. Madrid 1995